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Por qué me encanta Seattle #2

// January 10th, 2010 // 2 Comments » // seattle

Seattle es una ciudad grandota y muy Americana (así, con mayúsculas), así que aquí pasan cosas que no pasan en cualquier ciudad.

¿Conocéis Improv Everywhere? ¿Sabéis lo que organizan todos los años en las mayores ciudades de Estados Unidos? Pues mejor echadle un ojo al vídeo que he hecho hoy y os respondo a las dos preguntas:

YouTube Preview Image

Un par de anécdotas: nadie desvelaba el verdadero motivo de no llevar pantalones al ser preguntados; la respuesta más común era: “¿cómo?… ¡oh Dios mío, me he olvidado los pantalones!“.

En el aeropuerto (destino de “la marcha”) varios dejaron sus pantalones en las cintas transportadoras de maletas, dieron la vuelta y esperaron a recogerlos en medio de viajeros que esperaban sus maletas de verdad… ¡la cara de la gente era un cuadro! Sobre todo cuando una chica (sin pantalones) se puso a gritar que se los habían perdido (como si de una maleta se tratase…).

En definitiva, el día ha sido genial y me he reído como nunca… y ha pasado en Seattle. :D

Por qué me encanta Seattle #1

// January 9th, 2010 // No Comments » // seattle

Ya os dije que este momento llegaría… y para estrenar la nueva serie “Por qué me encanta Seattle“, os dejo con una simple foto que encierra unas cuantas bellezas.

La foto proviene del blog Seattle Daily Photo, que se encarga de mostrar con cada post un trocito de esta super-ciudad. ¡Disfrutad, que de eso se trata! :D

Regreso a Seattle

// October 1st, 2009 // 8 Comments » // seattle

Antes que nada: creo que pronto me voy a enamorar de Seattle como lo hice de Londres, así que avisados quedáis para que no haya sorpresas cuando empiece con la serie “por qué me encanta Seattle“.

El domingo pasado hizo un día estupendo, era el final del verano y se prometían lluvias para celebrar la entrada del otoño, así que me decidí a pasar la tarde en el corazón de la ciudad.

Puesto que ya había estado explorando Seattle dos años antes, sabía lo que me esperaba, y aun así tenía curiosidad por ver de qué me acordaba y cómo me sentía al volver a una ciudad que me impresionó mucho por ser la primera que visitaba de USA.

El buen tiempo ayudó a potenciar una primera gran impresión (otra vez) y pude hacer esta foto al Space Needle, que encierra un guiño un poco friki (that’s me!) con mi iPhone. Preciosa, ¿verdad?

Pero el destino inicial de la misión “regreso a Seattle” fue un lugar donde no había estado años atrás y que tenía muchas ganas de visitar; un sitio desde el que tomar LA foto que caracteriza a Seattle, el Parque Kerry:

Pinchad en la foto para verla en grande y disfrutadla: el skyline de la ciudad, cubierto de rascacielos, las casas unifamiliares y apartamentos por delante del Space Needle, la zona portuaria a la derecha y el gigante Monte Rainier de fondo… Seattle en estado puro.

Aunque no lo parezca, Kerry Park y el Space Needle están bastante cerca y se puede ir paseando (de hecho, es una zona perfecta para aparcar), y eso mismo hice… mi primer paseo “a lo londoner” pero sin mi querido underground.

Cerca del Space Needle hay una gran fuente (International Fountain), siendo ambas construcciones fruto de la “21 Century Exposition” de 1962… aunque de esto hablaremos otro día.

La cuestión es que por el buen tiempo (caluroso de verdad), la fuente estaba llena de niños jugando a mojarse con los chorros, coordinados con música. Aquí podéis ver una foto que tomé del momento.

El resto del día lo terminé cogiendo el monorraíl, perdiéndome entre los rascacielos, paseando por el mercado más famoso de la ciudad y contemplando la puesta de sol desde un embarcadero… pero de todas esas experiencias tengo mucho más que contar, así que por ahora os basta saber que entre Seattle y yo se vislumbra el principio de una gran amistad.

Volando a Seattle (para quedarme)

// September 23rd, 2009 // 14 Comments » // seattle

Antes de que sigáis leyendo, pinchad aquí y volved a esta ventana… este post va con banda sonora. Admirad durante unos segundos la siguiente foto mientras la música empieza a sonar. ¿Preparados? adelante entonces.

Ha llegado el día, tras meses de preparación y paciente espera. Ahora mismo estoy subido en un avión camino de París, donde haré una pequeña escala antes de saltar a Estados Unidos… y sigo sin creerme que todo esto esté pasando.

Las últimas semanas en Valencia han sido muy extrañas: las despedidas se vuelven más raras cuando ves en la cara de la otra persona la incertidumbre sobre cuándo nos volveremos a ver, y la impotencia de no saber la respuesta hace todo más complicado.

Los últimos días han sido muy difíciles y llenos de emoción; me he acostumbrado a mirar a los ojos a mis amigos, sonreirles y despedirme de ellos con la certeza de que les llevo muy dentro de mí, de que nos queremos y de que aquí no acaba nada.

He disfrutado mucho; he reconectado con buenos amigos, he pasado nuevos grandes momentos y les he exprimido hasta oir esas palabras que tanto cuestan, las de la promesa de venir a verme a Seattle. He vivido con ellos, una última vez.

Estoy con los nervios asaltándome a cada paso, con la cabeza llena de preguntas sobre lo que va a pasar ahora, llena de recuerdos que me abruman, que me ponen la piel de gallina… pero estoy emocionadísimo y tengo unas ganas locas de bajarme del avión y empezar esta nueva vida.

Me asaltan recuerdos en forma de flashes: el último día de Bachiller, las jornadas de acogida en la Facultad, las prácticas en empresa en Valencia, los viajes con amigos al extranjero, mi primera charla como Delegado de Alumnos, las cenas de despedida con todos mis amigos, las prácticas en empresa en Swindon, el primer día de Máster en Cranfield, la presentación de mi tesina… todo lo que me ha llevado a estar hoy donde estoy.

¿Y ahora? ¿qué viene ahora? ¿cuál es el siguiente paso? Estoy impaciente por descubrirlo, como siempre, con vosotros.

1 año, 2 meses y 4 días

// September 6th, 2009 // 2 Comments » // cranfield

1 año, 2 meses y 4 días, ese es el tiempo que he vivido en el país del té, de los pasteles de carne, del fish’n'chips, de Su Majestad la Reina y de la gente 10. Llegué un precioso 2 de Julio de 2008 y me marcho hoy, 6 de Septiembre de 2009, con la cabeza a punto de explotar de recuerdos sublimes.

El Máster y mi vida en Inglaterra terminan; llegué sin conocer a nadie y durante este año he creado un grupo de amigos increíble; nunca había vivido despedidas tan intensas, y es que tras un año entero viviendo 24 horas juntos, las relaciones se estrechan y los vínculos son muy fuertes.

Ahora llegan las mudanzas, los reencuentros con la familia, el fin de la vida académica, el inicio de la vida laboral… llega el cambio. Una etapa termina y otra comienza; no tengo ni idea de qué va a pasar ahora, pero os puedo asegurar que estoy deseando vivirlo… y contároslo.

Resumiendo la historia con Microsoft

// July 27th, 2009 // No Comments » // seattle

Me doy cuenta del pequeño lio temporal que hay montado en el blog, ya que empecé escribiendo la serie cuando recibí la oferta de trabajo, pero la interrumpí por el tema del visado H-1B.

Aquí tenéis una recopilación de los links por orden cronológico de cómo ocurrió todo:

Fueron muchos meses de incertidumbre, pero al final todo ha valido la pena. :D

Entrevista final de Microsoft en Seattle #6

// July 27th, 2009 // 2 Comments » // seattle

Poneos en mi situación: habéis estado todo el día con entrevistas que os han llevado al límite, os dicen que habéis terminado y sabéis que todas han salido bien, pero cuando parece que todo se ha acabado con final feliz, os dicen que queda otra… ¡eso es otra oportunidad para estropearlo todo!

Si había estado tranquilo durante todo el día, al subirme al shuttle que me llevaría hasta la última entrevista, sí me puse nervioso. “¿Y si va y ahora me sale mal?” “¿me lo estoy jugando todo a una entrevista?“… vamos, esos pensamientos que conseguí eliminar de la experiencia de París y que tan malos demostraron ser.

Afortunadamente, el campus es grande (como os dije hace unos días) y me dio tiempo a pensar bien las cosas y tranquilizarme de nuevo: “acuérdate de lo que te han dicho de los despidos… no tienes nada que perder“.

El entrevistador resultó ser uno de los más simpáticos a pesar de tener más peso que el resto; estuvimos charlando la mayor parte del tiempo y las preguntas fueron fáciles… creo que más bien quería ver cómo era en lugar de ponerme en aprietos.

No obstante, me hizo una broma que me puso el corazón a mil: estando delante de la pizarra blanca me dijo “ahora voy a hacerte la pregunta más difícil del día“, yo tragué saliva con dificultad y empezó a dibujar unas tablas con números y letras… me pidió que marcara cuáles eran las inserciones, eliminaciones y modificaciones… “¿a que ha sido la pregunta más difícil? jajaja“… no sabía si reir con él o llorar, y afortunadamente, la pregunta que vino después (real esta vez, pero utilizando las tablas) no fue difícil.

El día de entrevistas terminó volviendo a Michelle: estuvimos un rato charlando y no pude quitar la sonrisa de la cara, que ya contestaba por mí a la pregunta de cómo me había ido durante todo el día.

No me importó que me recordara la improbabilidad de recibir una oferta de trabajo, yo estaba contento por haber hecho todas las entrevistas bien; me había demostrado a mí mismo que podía y que lo había hecho… más que suficiente, teniendo en cuenta las expectativas nulas creadas por la mañana.

Ximo y Elena me recogieron en coche y nos fuimos a celebrar el éxito de día con una cena en The Cheesecake Factory, en Bellevue. Los cuatro días habían pasado muy rápido y al día siguiente tenía que coger un avión de vuelta a Chicago para saltar de allí a Londres.

No se si fue por la adrenalina que aún recorría mi cuerpo, por el subidón de azúcar de la cena, por la felicidad de verme con las entrevistas terminadas con éxito o por la de verme tan cerca de Ximo y Elena en Redmond… fuera por lo que fuera, recuerdo que aquella noche todo tenía sentido.

Había pasado las entrevistas sin cometer fallos, estaba en USA, con mis amigos y más cerca que nunca del trabajo de mis sueños… en aquel preciso instante, no necesitaba absolutamente nada más, había conseguido lo que quería, y no sabía lo cierto que era aquel pensamiento…