Entrevista final de Microsoft en Seattle #4

// July 21st, 2009 // seattle

Después de aquella primera entrevista con Michelle

El campus de Microsoft es tan grande que el transporte interno se complica andando; de hecho, Microsoft cuenta con una flota de híbridos y furgonetas que se encargan de mover a la gente de una punta a la otra. Michelle me acompañó a uno de los shuttles y le dio instrucciones al conductor de llevarme al edificio no-sé-cuál y añadió “al final del día nos volveremos a ver… ¡suerte!“.

En aquel edificio tuve la segunda entrevista en persona del día; la verdad es que cambia bastante tener a tu entrevistador delante en lugar de tenerle al otro lado del teléfono… la comunicación es más fluida y además recibes feedback al ver su reacción. El entrevistador era indio pero su inglés era perfecto, con lo que no tuve que preocuparme por analizar ningún extraño acento (como sí me pasó con los franceses de Musiwave).

Siempre que llegas a la parte en la que dicen “muy bien… ¿tienes alguna pregunta que hacerme?” sabes si lo has hecho bien o no… inconscientemente, el cerebro hace un repaso en menos de un segundo a cómo han ido los anteriores 45 minutos. Hacer una pregunta adecuada es algo que también afecta al informe de tu entrevistador y puede ser el broche perfecto para una buena intervención.

Yo recordaba que en París, al final del día, se me habían acabado las buenas preguntas, pero afortunadamente no pasó lo mismo en Redmond: cada entrevistador iniciaba y terminaba su turno con una buena explicación de lo que hacía en el equipo, lo cual daba mucho juego.

Así, la segunda entrevista fue más que bien; me sentía lleno de energía. La tercera entrevista fue memorable: el entrevistador me recogió de la mano del anterior y de camino a su despacho me preguntó si quería tomar algo; yo dije que agua y al acercarnos a la máquina, dudé entre qué botón pulsar de los tres que había.

A pesar de mi daltonismo, las máquinas de agua suelen diferenciar el agua natural de la fría siendo ésta última la servida con el botón de color más oscuro… pero dos de los colores en aquella máquina eran muy parecidos y tardé un poco más en decidir qué botón me daría el agua natural.

¿Por qué os cuento esta chorrada? El entrevistador lo encontró curioso y desembocó en la típica conversación acerca de los problemas que suelo tener en el día a día con mi daltonismo… me preguntó si tenía problemas al respecto al utilizar el ordenador y acabamos hablando sobre sistemas de accesibilidad.

Yo no dejaba de pensar que la conversación estaba muy bien, pero que estábamos comiéndonos el tiempo de la entrevista… al acabar nuestro tiempo, descubrí que aquel hombre trabajaba en un grupo encargado de los sistemas de accesibilidad para Windows, y la situación con la máquina de agua propició, sin que me diera cuenta, la entrevista perfecta enmascarada de charla.

No fue aquella la única experiencia memorable del día, de hecho, uno de los momentos cumbre llegó con la comida-entrevista… en la que hice de todo menos comer.

2 Responses to “Entrevista final de Microsoft en Seattle #4”

  1. aTaRiX says:

    Si llegas a pedir Cocacola no hubiera sido lo mismo… :P . ¿Cuando llega el final de todo? Mira que da de sí una entrevista ;) .

  2. Liboh says:

    Jejeje, lo cuento así de expandido porque sé que dentro de unos años ya no me acordaré de nada, y tenerlo escrito es un bonito recuerdo. :P
    Te adelanto, querido Santi, que quedan aún 2 partes más… pero para no alargarlo más las voy a publicar sin nada por medio. :)

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