Entrevista de Microsoft en París
// March 10th, 2009 // seattle
Diciembre tuvo muchas cosas buenas, pero una de las mejores fue la entrevista de Microsoft en París; tras las últimas entrevistas, me ofrecieron dos diferentes ramas para continuar, Seattle y París. Esto significaba que los procesos se separaban por completo… lo que pasara en París sería independiente de lo que pasara en Seattle.
Quien me conozca sabrá que no me chifla el francés (no soy muy dado a los idiomas y la única lengua que me apasiona es la inglesa) y la posibilidad de trabajar en París tampoco es que me entusiasmara… pero pensando que era Microsoft, la cosa mejoraba.
La entrevista en París era para una posición en Musiwave (una subsidiaria de Microsoft comprada en 2007), implicada en la estrategia Zune dentro de Europa (y hasta aquí puedo leer). La verdad es que fueron muy amables preparando todo el viaje con menos de una semana de antelación (y pagándolo todo, claro).
Así, una semana antes de los exámenes de Cranfield (qué miedo me daba que me afectara en el tiempo de estudio), estaba en Londres, esperando a que saliera el Eurostar que me llevaría al mismo centro de la capital francesa. Yo nunca había viajado por el Eurotunel y la verdad es que la experiencia fue muy satisfactoria.
Tras un viaje de poco más de dos horas a alta velocidad, llegué a la estación Gare du Nord de París. De ahí fui directo al hotel, a un par de manzanas de Musiwave, donde tenía un “todo incluído” esperándome. La noche fue perfecta: dormí 10 plácidas horas y me desperté justo a tiempo para dar un paseo por la zona, antes de pegarme una vitaminosa comida.
Llegué puntual a la entrevista. Todo el mundo hablaba francés en la oficina, como pude comprobar cuando me recibieron en el hall con un “bonjour“. “Uyyyy, como me empiecen a hablar en francés…” pensé, pero cuando luego me recibió una recruiter de Redmond me quedé más tranquilo.
Fui el primero de 5 candidatos que iban a ser entrevistados aquella tarde: Mark (Americano viviendo en París desde hacía años), Sebastian (parisino), una chica china (también vivía en París desde hacía mil) y un hombre mayor (adivinad su nacionalidad). ¿Veis el patrón? Exacto: todos vivían en París y sabían hablar francés… sus entrevistas fueron en francés.
Mi memoria sólo se quedó con esos dos nombres porque fuimos los únicos que pasamos de la 3ª entrevista. El hombre mayor estaba shockeado por lo técnico de las entrevistas y la china volvía siempre resoplando a la sala común que nos prepararon a los candidatos… pronto les dijeron el “ya tenemos suficiente información de vosotros“.
Mark y yo hicimos 4 entrevistas. Mi 3ª no salió todo lo bien que podría y lo arreglé en la 4ª, aunque ahí terminó mi intervención. Aún recuerdo la sensación de incertidumbre al no saber qué iba a pasar, cúal iba a ser la respuesta final… pero todos aquellos pensamientos se diluyeron cuando la recruiter nos ofreció una grandísima cookie de chocolate mientras nos despedía en el hall.
Dos semanas después, justo antes de volver a España por Navidad, recibí dos noticias… la primera me llegó a eso de las 2 de la mañana, que por el horario, sólo podía provenir de USA: había pasado la entrevista técnica de la rama Seattle y me ofrecían ir al campus en Redmond para hacer la entrevista final.
La segunda noticia fue un email desde París diciéndome lo mucho que les había gustado pero que no hacía matching con el puesto… en ese momento me acordé cuando me preguntaron cuál sería mi mayor preocupación si me ofrecieran un puesto y yo contesté que el idioma… pero acabamos hablando de cuánto tiempo se necesita antes de poder moverte a otra sede de Microsoft, con lo que entendí (tarde) que no era algo bueno transmitir el mensaje: “me asustan los franceses, quiero saltar a otra sede en cuanto pueda“.
En cualquier caso, la lectura positiva fue: había aprendido mucho muchísimo en la entrevista de París y estaba dispuesto a mejorar mucho más para la entrevista en Seattle… era como una segunda oportunidad, así que me tomé Musiwave como el perfecto entrenamiento.
Si Diciembre había sido intenso y emocionante gracias al viaje a París, Enero se planteaba como un sueño: entrevista final en el lugar de mis sueños, quedándome en casa de dos de mis mejores amigos, en un entorno donde se hablaba inglés o inglés… en resumen, iba a estar en mi salsa.





Mucha suerte, aunque no sé si es la mejor empresa para trabajar…
“llegué a la estación Gare du Nord de París” (asi me gusta, redundante)
No hay que tenerle tanto miedo a los franceses y tanta devoción a los angloparlantes. Son el mismo perro con distinto collar.
PD: Viva Cervantes.
¡Gracias Banyú!
Sergio, no sabes lo que me costó pedir un pastel de manzana que vi en una pastelería.